ENSAYO DE UN NUEVO FARMACO SORPRENDENTEMENTE EFICAZ EN EL  TRATAMIENTO DE LAS LITIASIS DE LAS VIAS URINARIAS*

Por: Dr. Luis E. Capdevielle**

El ritmo acelerado de la vida moderna impone también su huella en el profesionista de la medicina, que cada vez se encuentra con innovaciones en los diferentes ramos, creación o modificación de técnicas quirúrgicas, adquisiciones terapéuticas y nuevos conceptos en el manejo de los fármacos. Todo ello determina que cada vez con un ritmo más acelerado se acepten y rechacen fármacos que se suponía tenían efectos terapéuticos en determinadas enfermedades, fenómeno comúnmente propiciado por la ausencia de una amplia experiencia clínico-terapéutica, que a nuestro modo de pensar es la única manera de poder llegar a sentar conclusiones definitivas respecto al beneficio que se obtiene con los fármacos de más reciente adquisición.

Cuando hicimos la revisión de los protocolos del uso de Panclasa® y la amplia bibliografía de que disponía, con mención de todas sus propiedades físico químicas, fisiológicas y farmacodinámicas sobre el aparato cardiovascular, el muscular, metabolismo y sobre las glándulas de secreción interna, etc. y fundamentalmente la ausencia de toda toxicidad, con facilidad en su manejo y un amplio margen (le posología, sin afectar prácticamente ninguna de las funciones sobre el sistema nervioso central y autónomo ni repercusión en los diferentes aparatos y órganos de la economía y en vista de haber sido ensayado en un número suficientemente amplio de enfermos con comprobaciones paraclínicas de análisis y estudios radiológicos, decidimos llevar a cabo nuestra propia experiencia personal en dos de los padecimientos donde tiene aplicación clínica y de relativa frecuencia observada. Se trata de pacientes con nefrolitiasis y los enfermos de vías biliares, (véase estudio aparte) sean de naturaleza litiásica o inflamatoria solamente.

El concepto que hasta hace poco privaba en estos padecimientos era el de la expectativa en los renales y la justa y apropiada conducta quirúrgica para los litiásicos biliares. Sin embargo, frecuentemente en la espera de la expulsión espontánea de los cálculos ureterales, el paciente sufre tormentosos dolores insoportables prácticamente, teniendo que recurrir el médico a la utilización de diversos fármacos con acción espasmolítica, pero que por su misma toxicidad, como en el caso de la atropina, su empleo se veía muy restringido, o bien, si se recurría al uso de la papaverina, desgraciadamente la poca acción antiespasmódica sobre la musculatura lisa de los ureteros, determinaba con frecuencia fracasos terapéuticos para combatir el dolor. También se recurría al manejo de la morfina o de sus derivados sintéticos, todos ellos manifiestamente tóxicos, depresores del sistema nervioso central y aparato respiratorio que impedían la prolongación de su uso por las consabidas reacciones colaterales mediatas e inmediatas y su capacidad de crear adiciones medicamentosas con repercusión en el individuo y la sociedad. Por otra parte, sabido es de todos que el uso de estos medicamentos genéricamente conocidos como analgésicos narcóticos, tienen una acción espasmogénica y en lugar de beneficiar la progresión, migración y expulsión del cálculo, determinan su estancamiento seguido frecuentemente de enclavamientos, cuya única solución en obvio de mayores perjuicios, como la producción de hidronefrosis y pionefrosis ulteriores, era la rápida medida o intervencionista, ante lo que estamos de acuerdo que debe ser siempre practicada por médicos especializados.

No siempre es posible en todos los casos recurrir al especialista y frecuentemente el médico general tiene que enfrentarse ante problemas quirúrgicos de difícil solución por su propia naturaleza y de este modo el beneficio, que obtiene el enfermo es raquítico. De ahí que nuestro entusiasmo se justifica al tener conocimiento de la acción electiva de carácter espasmolitico de Panclasa® sobre la musculatura de los ureteros, que no sólo inhibe el mecanismo productor del dolor ureteral, cuya máxima expresión clínica se manifiesta por el cólico nefrítico, yugulándolo independientemente de su duración e intensidad, sino lo que es tan importante como la supresión álgica, la espasmolisis y dilatación concomitante del conducto ureteral que al ampliar su calibre permite la migración a las vías urinarias inferiores y su expulsión , pues ya en este caso deja de ser la conducta pasiva expectante para convertirse en una nueva modalidad terapéutica de la que estamos seguros por anticipado que la mayoría de los profesionistas aceptarán al percatarse que sus enfermos no tienen que ser remitidos al especialista y mucho más, que tienen la oportunidad de seguir su propia evolución con la curación total. Por eso al principio de este artículo hacía referencia a que el médico cada vez se encuentra en condiciones más propicias para el mejor desarrollo del ejercicio de su profesión, en tanto el fármaco de elección sea evaluado por una amplia experiencia, hecho que al mismo tiempo contrasta con innovaciones terapéuticas auspiciadas con experiencias de unos cuantos enfermos sin estudios toxicológicos estrictos, perfecto conocimiento de su farmacología y farmacodinamia, etc.

A manera solamente de un recordatorio hacemos referencia a los hechos más relevantes de la patología litiásica renal. Los cálculos son cuerpos extraños de origen endógeno y que se pueden encontrar en todo lo largo del aparato urinario. Según su composición química se distinguen los que corresponden a los de composición ácida y los alcalinos. De los primeros destacan los cálculos uráticos (ácido úrico, urato cálcico y sódico) y los oxálicos que dependen de un trastorno metabólico. Los segundos o alcalinos son los constituidos por fosfatos y carbonato del cual su tamaño es variable, desde los microcristales hasta las arenillas e igualmente su número varía desde uno hasta cientos.

Según su localización pueden ser piélicos, de los cálices y pelvicilla, ureterales, vesicales, etc. y pueden ser uni o bilaterales. Obstruyen la luz parcial o totalmente de los ureteros, siendo causa de dilataciones espasmódicas con trastornos renales consecutivos. Favorecen las infecciones y su presencia es una espina irritativa que es causa de espasmos que originan la obstrucción mecánica.

Algunos cálculos son asintomáticos y algunos evolucionan en este estado, en tanto que no obstruyan el flujo urinario. El síntoma cardinal, es el cólico nefrítico, totalmente desarrollado o incompleto. Le sigue con frecuencia la hematuria acompañando o no al dolor. Si hay retención urinaria se provoca a la larga una hidronefrosis que frecuentemente se complica de pionefrosis y su persistencia origina la destrucción renal con un síndrome de insuficiencia renal.

Siempre que se sospeche una litiasis debe ser confirmada su existencia, localización, número y tamaño, así como su repercusión sobre el organismo en general y muy particularmente sobre las funciones renales y vías urinarias inferiores. Esta serie de datos se obtienen mediante una radiografía desde la simple que no es lo ideal, hasta la urografía ascendente o descendente, la eliminación de la bromosulftaleína y el uroanálisis de rigor. Se indagará la presencia de una infección que hace menos favorable el pronóstico.

Como medida que sólo el especialista debe practicar están el cateterismo uretral y la endoscopía vesical.

El que posteriormente referiremos con Panclasa®, las curas diuréticas con vigilancia de los dolores, infección y localización sucesivas. El tratamiento quirúrgico no queremos decir, que quede relegado a un término secundario sino que con el tratamiento que expondremos más tarde, posibilita que se haga innecesario en muchas ocasiones, y sólo en presencia de grandes cálculos con enclavamientos, etc., se hace indispensable, pero aún así, sostenemos el criterio de que el uso de Panclasa® es el método electivo preoperatorio para facilitar un mejor estado general al hacer la supresión del dolor, evitando los fenómenos del shock por el mismo y disminuyendo en caso de existir, la dilatación de las vías urinarias supraestructurales.

Llamamos la atención sobre la conveniencia de evitar ciertas asociaciones medicamentosas con Panclasa®, como la morfina y todos sus derivados sintéticos, aunque dicha asociación no implica riesgo alguno. Panclasa® no tiene antagonismos con otros medicamentos y los antibióticos y agentes quimioterápicos se pueden usar cuando el caso lo requiera. Los derivados sintéticos de morfina por tener acción espasmogénica inhiben la acción espasmolítica de Panclasa® y por ese motivo se recomienda evitarlos.

En el total de 18 enfermos de ureterolitiasis y espasmos ureterales tratados por nosotros con Panclasa®, se mostró la evidencia benéfica que el producto aporta al moderno arsenal terapéutico, como un arma complementaria e insustituible dotada de cualidades que la hacen única en su género, destacando preferentemente la rapidez de su efecto, calificado por nosotros de dramático cuando se utiliza la vía endovenosa que permite la total desaparición del dolor en un lapso de 2 a 3 minutos. En caso de usar la vía intramuscular, el efecto comienza a apreciarse en el término de unos 5 a 10 minutos. Cuando se recurre a la vía oral, la analgesia se revela entre 20 a 30 minutos.

Las distintas formas de administración del medicamento representan una oportunidad para el médico para elegir la vía de acuerdo con las necesidades del caso.

La duración del efecto la hemos calculado entre 12 y 16 horas en el caso de administración intramuscular y de 10 a 12 cuando se recurre a la vía endovenosa. Si se administra por la boca su efecto dura unas 8 horas, por lo que hay que volver a administrar el fármaco con lapsos de 6 a 8 horas.

No provoca intolerancia y tiene un amplio margen posológico que permite que aún administrando una dosis superior a la llamada terapéutica no se presenten reacciones secundarias colaterales.

En resumen, hemos llegado a la conclusión de que Panclasa® es un espasmolitico electivo de la musculatura lisa de los ureteros y vías biliares que ejerce su efecto de inmediato y tiene una acción sostenida, carente de efectos tóxicos, cuya utilidad para la supresión del dolor se manifestó en el 98% de los casos.

La experiencia realizada con Panclasa® incluye a 18 pacientes (10 hombres y 8 mujeres) con edades comprendidas entre los 27 y 71 años. La estadística queda resumida de la siguiente manera:

En todos los pacientes se hizo un registro de la presión arterial, pulso y frecuencia respiratoria sin manifestarse alteración alguna. La acción espasmolítica en el 98% de los enfermos se manifestó aproximadamente en el lapso de 3 a 10 minutos con supresión total del dolor y en el 80% de los enfermos no hubo necesidad de recurrir a la intervención quirúrgica, necesitándola por el tamaño grande del cálculo sólo 2 pacientes y aún aquí propicia mucho las maniobras quirúrgicas debido a la ausencia espasmódica de los ureteros.

Se trataron 10 casos. Todos presentaban dolores desde mediana intensidad hasta violentos. A todos les fue administrado Panclasa®, a 7 por la vía intramuscular y a 3 por vía endovenosa, una ampolleta cada 12 horas. Por la vía intramuscular el dolor cedió entre 7 y 10 minutos y por la vía endovenosa entre 3 y 5 minutos. La duración de la analgesia fue entre 8 y 12 horas, siendo la acción más duradera por la vía intramuscular. En la mayoría de los casos se repitió la administración parenteral al cabo de 12-14 horas, prosiguiéndose después el tratamiento con la administración de 2 cápsulas tres veces al día de Panclasa®. En seis casos se comprobó radiológícamente la litiasis ureteral. En 8 la expulsión calculosa fue espontánea y tuvo lugar entre 2 y 5 días. En dos casos hubo que practicar litotomía. Todos los casos se mantuvieron todo el tiempo indoloros.

Tratamos 4 casos. Todos presentaban fuertes dolores que no permitían la deambulación. De inmediato se administró a 2 una inyección intramuscular de Panclasa® y a otros 2 por la vía endovenosa lenta. Pese a la violencia del dolor, remitieron todos entre 3 y 7 minutos, indiferentemente de la vía usada. En un caso, la vía parenteral se usó una sola vez. y en los otros tres se aplicó durante dos días cada 12 horas. En tres casos se comprobó la litiasis por radiografía. Posteriormente se prosiguió el tratamiento a razón de 2 cápsulas de Panclasa® tres veces al día. Todos los casos se mantuvieron indoloros y sin molestias. En dos se constató la expulsión espontánea de los cálculos y en otros dos hubo que practicar ureterolitotomía a consecuencia del tamaño de los cálculos.

Se trataron dos casos que presentaban fuertes dolores hipogástricos, disuria ardorosa con tenesmo vesical y hematuria. Durante dos días se les administró una ampolleta de Panclasa® cada 12 horas, cediendo toda sintomatología en aproximadamente 10 minutos. Después prosiguieron el tratamiento a razón de 2 cápsulas tres veces al día. Y un caso, al segundo día expulsó espontáneamente el cálculo y en otro caso, al tercer día, sin dolor ni molestia algunos.

Se trataron dos casos, ambos con cálculo en la pelvicilla y uno, además, con cálculo en uretero izquierdo. En ambos se comprobó el diagnóstico por urografía. Presentaban, violentos dolores, fiebre, vómitos y vientre agudo. Se trataron con Panclasa® intramuscular una ampolleta cada 12 horas durante dos días. La analgesia se produjo entre 7 y 10 minutos. Se combinó este tratamiento con antibióticos. La terapia se prosiguió con 2 cápsulas tres veces al día, manteniéndose todo el tiempo sin dolor ni molestia alguna. En un caso la expulsión calculosa tuvo lugar después de 4 días de iniciado el tratamiento, mientras que en otro caso la expulsión no tuvo lugar hasta el 7o. día.

1. Por su acción farmacológica creemos que presenta las siguientes ventajas:

2. Adecuada espasmolisis manifiesta en breve lapso por su administración intravenosa, intramuscular u oral.

3. Acción analgésica inmediata que se traduce por la inhibición del espasmo ureteral.

4. Mayor cooperación del paciente que se mantiene despierto sin la presencia de síntomas secundarios y que responde conscientemente a todas las indicaciones.

5. Facilita el tratamiento con la supresión del dolor y la rápida migración del cálculo al exterior.

6. Acción analgésica inmediata en el espasmo idiopático ureteral.

7. Amplitud en el margen posológico.

8. Máxima tolerancia y ausencia total de contraindicaciones con respecto a la salud.

9. Disminución de los riesgos operatorios en caso de que se indique este procedimiento.

* La introducción de los fenoles polialómicos en medicina o había oración de los grupos OH en su molécula, pero su alta toxicidad había limitado considerablemente su empleo. El logro de un isómero, el floroglucinol ha despertado desde 1961 gran interés en medicina por su nula toxicidad y sus relevantes Propiedades analgésicas y relajante: selectivos de las vías urinarios y biliar., Conocido comercialmente con la denominación Panclasa®.

** Ex profesor de la Clínica de Enfermedades infecciosas y Parasitarios de lo Escuela Nacional de Medicina de la U. N. A. M. Ex médico externo del Pabellón 24 del Hospital General de la Ciudad de México.